Seguidores

viernes, 22 de febrero de 2013

5) Lancelot




-Bienvenido, Lance- dijo el profesor

-Bienvenido Lance-  dijeron a coro todos en el salón, a excepción de Cady, que seguía en shock.

-Gracias- respondió Lance, con actitud indiferente

-Puedes tomar asiento…- el profesor recorrió el salón con la mirada, buscando algún lugar vacío, deteniéndose en el único disponible hasta el momento, que era el que estaba en el pupitre compartido de Cady-…ahí- el profesor le indicó con la mano el lugar. Junto a la señorita Hoffman. ¿De acuerdo?
Lance asintió y se dirigió al lugar que el profesor le había indicado.
Cady, por su parte, estaba sumida en sus pensamientos. En cuanto su maestro había dicho que Lance se sentaría junto a ella, desvió rápidamente la mirada, fingiendo estar realmente concentrada en su trabajo de matemáticas. Pudo sentir el calor del chico cuando se sentó junto a ella. El profesor continuó dando su clase, y Cady continuó con la mirada fija en su cuaderno, hasta que sintió el peso de una mirada. Un escalofrío recorrió su cuerpo, giró la cabeza lentamente, dispuesta a encontrar la persona que la miraba...y lo encontró.
En cuanto alzó la cabeza, encontró los ojos grises de Lance fijos en ella. Sostuvo su mirada durante unos minutos, pero después, ella se sintió incomoda y decidió hacer lo que siempre hacía en situaciones como esa: iniciar una conversación.
-Hola.
En lugar de responder, Lance solamente le dedicó un movimiento de cabeza a modo de saludo.

-¿Qué tal?- insistió Cady
Nuevamente no respondió, sólo le dedicó una sonrisa. Una sonrisa realmente familiar, cargada de ironía y burla. Una sonrisa nada amable. Y sus ojos. Esos bellos, fríos y grises ojos, igual de familiares. Los ojos del mismo chico de sus sueños. Un extraño chico mencionando algo sobre un “Fénix Azul”.
Pero no.
Eso era imposible.
Él no podía ser aquel chico. No había razón alguna para decirle algo como eso…¿O sí?
Entonces Lance desvió la mirada a su cuadernillo electrónico y comenzó a escribir; mientras escribía, Cady comenzó a observar la forma en la que iba vestido: Iba completamente de negro –pantalón, botas de diseñador, chaqueta de cuero y una cadena igualmente negra alrededor del su cuello, sin poderla distinguir bien debido a la chaqueta-. Bajo la mirada hasta sus manos, las cuales escribían demasiado rápido, pero no eran las mismas fórmulas y números que aparecían en los cuadernillos de cada estudiante. Eran palabras. Él estaba escribiendo una nota.
El veloz movimiento de sus manos al escribir provocó que la manga de la chaqueta se deslizara un poco bajo su muñeca y dejara al descubierto una pequeña parte de una marca o tatuaje. Por lo que Cady alcanzó a ver, era un ave, o mejor dicho, la silueta de un ave que parecía estar posada sobre una rama.
-Umm…¿Qué es eso?- preguntó Cady, haciendo un tercer intento por entablar una conversación, pero  a la vez, intrigada por saber si lo que veía era realmente un tatuaje o una marca, decidiéndose por la segunda, ya que tenía el mismo tono marrón que la suya.
El siguió su mirada hasta darse cuenta de que lo que Cady observaba era su muñeca. Con un rápido movimiento subió la manga de su chaqueta a su lugar, para después volver a mirarla con la misma sonrisa burlona estampada en su cara. En ese momento, Cady explotó, visiblemente molesta por el hecho de no recibir respuesta alguna. Abrió la boca, dispuesta a protestar, con las palabras a punto de salir de sus labios cuando tocaron la campanilla escolar. Lance hizo un movimiento rápido en el cuadernillo, enviando la nota que había estado escribiendo a alguna otra persona dentro del salón, para después meter el aparato en su mochila y caminar en dirección a la puerta, mezclándose con la multitud de alumnos que pasaba por el pasillo cambiando de clase o dirigiéndose a su descanso. Tardó un momento en reaccionar, y, haciendo caso omiso al sonido que emitió su cuadernillo, metió sus cosas a su bolso y salió disparada en dirección a la puerta.
-Arcadia, espera un momento. Tengo que hablar contigo
En cuanto escucho la voz de su profesor, Cady se detuvo en seco, dudosa entre salir al pasillo corriendo o volver con el profesor. Optó nuevamente por su segunda opción y se dirigió al escritorio.
-Señorita Hoffman, el director me ha dicho que Lance, su nuevo compañero de clase, no tiene muy buenas notas en algunas de las asignaturas más importantes de todo el instituto, y me pidió que le buscara un tutor- el profesor se quedó en silencio un momento como esperando una respuesta por parte de Cady. Pero ella sólo estaba pensando en que eso acabara lo más rápido posible para así poder salir en busca de Lance y protestarle por su forma de actuar. Cuando no dijo nada, el profesor continuó- Me estaba preguntando si usted, quien es la alumna más destacada del instituto, podría ser la tutora de Lance. Él tiene problemas con las mismas asignaturas que usted tiene, y esperaba que le pudiera ayudar ¿Está de acuerdo con eso? ¿Podría ser su tutora?

-Por supuesto, profesor- respondió Cady automáticamente, sin detenerse a pensar  en las consecuencias que aquello podría tener.

-Muchas gracias, ya puede retirarse

-Gracias
Cady salió corriendo directamente hacia la puerta y se detuvo a mitad del pasillo. Buscó a Lance entre la multitud, que aún seguía arremolinándose por los pasillos, pero sin mucho éxito. Considerando lo rápido que se movía y, además, la pérdida de tiempo que causó su conversación con el profesor, imaginó que podría estar en cualquier parte del instituto.
Dándose por vencida,  camino en dirección a su casillero por entre la multitud, la cual ya se estaba dispersando, y para cuando llegó a su destino, ya no había nadie.
Pulsó rápidamente el código de su casillero. La puerta se deslizó y ella metió su libro electrónico en un compartimento. Pulsando otro botón, sobresalió un pequeño perchero de una pared del casillero y colgó ahí su bolso, a la vez que extraía una pequeña ficha virtual que le servía para poder recoger sus alimentos.
Acababa de iniciar Diciembre, por lo cual ya no se encontraba el panorama de Halloween en las paredes, pero tampoco parecía tener un panorama navideño. Probablemente aún estaban diseñándolo, y, en su lugar, estaba colocado un “efecto espejo” sobre las paredes, contrastándolo con el suelo, que ahora era únicamente transparente, lo que le permitía ver una pequeña parte de la ciudad que se encontraba por debajo del instituto.
Cady se giró para quedar de frente a una pared junto a su casillero y empezó a ver su reflejo, asegurándose de que su cabello, ropa y brillo labial –el cuál le había regalado Lee esa mañana por “cuestiones obvias”- estuvieran en orden. Fue entonces cuando, mientras revisaba su reflejo por segunda vez, vio como un destello plateado pasaba rápidamente frente a la ventana. Era algo largo, muy largo… y brillante.
Instantáneamente, como por acto reflejo, Cady corrió hacia la ventana, pero cuando llegó ahí, ya no había nada. Se fue acercando más y asomó la cabeza por ella, atravesando el delgado cristal –también holográfico- que cubría la ventana, pero seguía sin haber rastro de aquel extraño objeto plateado. No parecía ningún coche o motocicleta voladores que hubiera visto hasta ese momento. Tampoco una Nave o algún juguete nuevo para niños que estuviera siendo puesto a prueba.
No. Nunca sería algo parecido. Sentía una extraña relación con aquel objeto, algún recuerdo de ella, pero, a pesar de sus esfuerzos, no pudo recordar.
Retrocedió lentamente, cuando alguien le tocó el hombro y ella volteo rápidamente, ya que seguía estando algo aturdida, pero encontró a Azay de pie a su lado, dedicándole una sonrisa tranquilizadora. Al parecer, él se percató de la expresión que se había plasmado en el rostro de Cady
-Lo siento si te asusté- de disculpo Azay- ¿Nos vamos ya?

 -C-claro- Respondió Cady, aún asombrada, y con su mente llenándose de más preguntas. ¿Cómo era posible que no hubiera visto a Azay por el espejo cuando cualquier pared pudo haberlo mostrado y advertirle de su presencia? ¿Y que fue aquella cosa plateada?

-Ok- Azay tomó la mano de Cady, entrelazando sus dedos con los de ella mientras la encaminaba hacia la cafetería.
La cafetería era un lugar grande, con varios pisos de altura, un escenario en medio –lo usaban para dar avisos muy importantes-, con máquinas expendedoras de comida –deslizas tu ficha por una ranura y te entregaba tu comida automáticamente, de acuerdo con tu peso y sangre- y gran cantidad de mesas en las que podías sentarte a comer con quien desearas, donde había incluso lugares para apoyar tus cuadernillos electrónicos.
Ambos se dirigieron a un expendedor de comida, deslizaron sus fichas en el identificador holográfico y les entregaron sus respectivos alimentos, para después dirigirse a una mesa donde se encontraba Lee, haciéndoles señas para que la acompañaran.
-¡Hola!- le dirigió una sonrisa pícara a Cady.

-Hola- respondieron a la vez Cady y Azay

-Últimamente los he visto M.U.Y juntitos ¿eh?- dijo, con una chispa de diversión en sus brillantes ojos azules, alargando penosamente la palabra “muy”
Cady le lanzó a Azay una mirada suplicante, queriendo decir que respondiera por ambos. Azay asintió y ella volvió a ver su comida y jugueteó con ella.
-Supongo que es oficial- le dijo Azay a Lee
Cady seguía dándole vueltas a todo aquel asunto de Lance, que era el mismo chico al que había visto el día del Baile de Halloween. El día que había besado por primera vez a Azay. El día de su cumpleaños. Además, aquel destello plateado que había visto pasar por la ventana era aún más extraño. Nunca había visto algo como eso.
Y, finalmente, la extraña aparición de Azay después de haber visto el misterioso destello plateado, ¿cómo no lo pudo ver a pesar de todos los espejos en la pared?
¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Se estaría volviendo loca de verdad?
-Umm… ¿Cady?- Lee sonaba preocupada, Cady lo supo al instante, porque la conocía de muchos años. Levanto la cara lentamente, encontrándose con Lee y Azay mirándola fijamente, para darse cuenta de que seguramente le había hecho alguna pregunta, y que estaban esperando su respuesta.

-¿Qué?

-Te acabo de preguntar qué es lo que te pasa- dijo Lee, ahora molesta- No has comido nada, simplemente has estado jugando con tu comida – lo cual es extraño porque siempre eres la primera en terminar tu comida- , y después te pregunto algo y tú ni siquiera te das cuenta de ello… Arcadia Hoffman ¿qué es lo que te ocurre?
Lee nunca le hablaba a Cady por su nombre completo, solo en casos en los que está realmente enojada o preocupada. Vaciló unos instantes- Umm… No tengo hambre- Sabía que era una respuesta estúpida, pero no se le ocurrió nada mejor. Con su mente inundada de preguntas era imposible pensar en algo coherente.
-Ok- Cady sabía que no había convencido a Lee ni un poquito, sabiendo que tendría serios problemas después de recibir la mirada “Hablaremos Luego” que Lee usaba en raros momentos.
Cady comenzaba a protestar cuando alguien la llamo por detrás.
-¡Señorita Hoffman!- los tres giraron la cabeza para encontrarse con el director, que estaba de pie detrás de Cady, y, para su mala suerte, acompañado de Lance.- Señorita Wolff, señor Evans. Buenos días.-

-Buenos días señor- respondieron ambos
El director les dedicó un leve movimiento de cabeza, para después volver a centrar su atención en Cady
-Señorita Hoffman, creo que ya conoce a nuestro nuevo alumno, el señor Connor- señaló a Lance

-Sí, señor- respondió, tratando de no voltear a ver a Lance

-Bien, como verá, necesito a alguien que le pueda dar un recorrido por el instituto, y he llegado a la conclusión de que usted es la persona más indicad para esto. Si usted acepta, necesito que le dé el recorrido hoy mismo
-Por supuesto señor

-Bien,- giró nuevamente para mirar a Lance- Señor Connor, la señorita Hoffman le dará el recorrido por el instituto- miró nuevamente a Cady- Lo dejo en sus manos. Y dicho esto, se fue.
Lance se quedó de pie junto a la mesa, esperando, mientras Lee y Azay aún miraban a Cady fijamente. Antes de que le siguieran protestando por su falta de atención, se levantó de la mesa.
–Bien chicos, supongo que comenzaré con el recorrido. El instituto es muy grande, y planeo acabar hoy.- Comenzó a alejarse, haciéndole señas a Lance para que la siguiera.

- ¡Pero no has comid….!- Lee no alcanzó a terminar la frase.
Cady y Lance ya habían salido de la cafetería

                                      *    *    *
-…Y ésta es la biblioteca.- La biblioteca era la última parada del recorrido por el instituto. La única que estaba hablando era Cady, pero solamente para indicarle los lugares que habían estado recorriendo desde hacía más de tres horas. Lance solo asentía y la seguía por todo el instituto, lo cual ya la había fastidiado.- Bueno, este es el final del recorrido.
Dispuesta a alejarse lo más posible de él, Cady dio media vuelta, pero tropezó con algo, estando a punto de caer. Con un rápido movimiento, Lance la atrapó entre sus brazos tan solo un instante antes de caer de bruces contra el suelo. Parecía que él ya estaba acostumbrado a hacer eso, pero no podía asegurar nada.
Se sentía segura entre sus brazos, pero a la vez, incómoda por que fuera Lance, sabiendo perfectamente que ella estaba con Azay.
Alzó la mirada, queriendo agradecer a Lance, encontrándose con aquellos ojos grises, sólo que ahora no eran fríos e indiferentes, sino que eran cálidos, tiernos y con un destello de…de… ¿amor?
Se vio reflejada en ellos, como espejos, observando cómo poco a poco se tornaban violetas. Lanzó un grito ahogado. Empezó a sentirse débil, sus párpados le pesaban y apenas podía percibir lo que la rodeaba. Poco a poco cerró sus ojos, a la vez que sentía al suelo desaparecer bajo sus pies. Sintió que caía, y cuando abrió los ojos de nuevo, ya no estaba en el instituto.
Estaba en un enorme patio lleno de adoquines. Observó lo que la rodeaba: No había flores, la hierba estaba seca y los árboles desnudos y retorcidos. El lugar estaba rodeado por una enorme barda y, en medio de ésta, había una enorme y antigua puerta de madera.
Lentamente dio la vuelta, y pudo contemplar el enorme castillo que se alzaba frente a sus ojos. Era antiguo, de un estilo gótico, con grabados y estatuas en todo su alrededor, con un  parecido a una flor o un trébol de cuatro hojas –sólo el contorno-. Se acercó sigilosamente, comprobando que lo que creía que eran flores o tréboles eran algo muy distinto a lo que pensaba. Y más tenebroso.
Eran Ouroboros, extrañas criaturas míticas que se representaban como serpientes comiéndose su propia cola.
Ouroboros.
Pero… ¿Cómo podía saber el nombre y significado de aquellas horribles criaturas si nunca las había visto?
<<Realmente me estoy volviendo loca>> pensó
Entonces oyó algo. El crujido de las hojas secas sobre la hierba. Y los pasos de alguien… alejándose. Volteo nuevamente, alerta a lo que pudiera ocurrir, para encontrarse con un chico de espaldas a ella. Al principio creyó que era Lance, como en sueños anteriores. Pero ese chico no era Lance.
Su cabello no era castaño, era rubio. Rubio cenizo. Le parecía familiar, pero no podía ver su rostro. El chico estaba usando una gabardina roja con un cinturón dorado bordado con lo que, a juzgar por su forma, también eran Ouroboros.
-¿Hola?- Cady le habló, pero el chico no volteo ni le respondió- ¡Hey!- Nada- ¡¡HEY!!
Empezó a acercarse, pero con cada paso que daba, el chico se alejaba más, sin necesidad de dar al menos un paso.
-¡¡Hey!!- dijo por cuarta vez, y echó a correr. Fue un intento en vano, porque a pesar de todo, el chico, el jardín muerto, el castillo…todo se alejaba cada vez más y más.
Entonces tropezó y volvió a sumirse en la oscuridad.

Parpadeó varias veces, enfocando lo que la rodeaba, para ver que seguía en el Instituto. Había vuelto. Levantó la cabeza para darse cuenta de que seguía en brazos de Lance, quién la seguía mirando fijamente –ahora preocupado-. Nuevamente busco su reflejo dentro de los ojos de él, sintiéndose un poco aliviada al ver que sus ojos volvieron a ser verdes. No violetas.
- Cady… ¿estás bien?- era la primera vez que Lance le dirigía la palabra, y por la forma en que lo dijo, Cady se dio cuenta de que realmente estaba preocupado- ¿Cady?-insistió, al tiempo que la ayudaba a ponerse en pie.

-Sí…s-sí, estoy b-bien- Estaba confundida e incómoda, todavía no podía pensar con claridad, estaba temblando y, por si fuera poco, no paraba de tartamudear- C-creo que… que…-

-¿Sí?

-Creo que no me….no me siento bien

-Yo tampoco lo creo, acabas de desmayarte

-S-sí… creo que será mejor que… que me vaya- dijo, antes de echar a correr lejos de él, sin mucho éxito, debido a que seguía algo aturdida. Pudo escuchar los pasos de Lance corriendo tras ella. Rápidamente, pasó por su casillero, recogió su bolso, su cuadernillo electrónico y mandó un mensaje avisando a la secretaria que se iba a ir.

-¡Cady!- Lance la alcanzó en la puerta, tomándola del brazo, evitando que cayera nuevamente –seguía temblando y tropezando-. Cady se soltó de su agarre corrió fuera del Instituto. Lance seguía gritando, pero ella ya no lo escuchaba

-Cady…- pero ella ya se había ido.

3 comentarios:

  1. uhhhhhh... que chilero... al fin Lance habla... pensé que era mudo... hahahaha... esta muy bueno el capitulo espero ver el otro quiero ver que pasa después... bye bye...

    ResponderEliminar
  2. Kawaii!! Me encanta lancelot! ^///^ tienes que continuar con el blog que lo amo? ^w^

    ResponderEliminar
  3. Kawaii!! Me encanta lance!!! ^///^ tienes que seguir el fic si o si que lo amo!!! ^w^

    ResponderEliminar