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lunes, 3 de diciembre de 2012

0) Introducción


31-10-2999 Halloween

Era una noche oscura de octubre, pero entre toda esa oscuridad había un enorme resplandor anaranjado, frente a este se encontraban múltiples personas, algunas de ellas disfrazadas, contemplando esa fascinante aunque peligrosa luz, de ahí irradiaba un enorme calor, era sin duda un incendio en una casa humilde de las orillas de la ciudad; entonces en la lejanía se escuchaban sirenas. Todas las personas voltearon, y divisaron a un camión de bomberos. Todas las personas se alejaron para darle paso. De ahí bajaron múltiples personas, la mayoría hombres de mediana edad, estos traían puestos trajes grises que parecían cómodos: Unos trajes de color gris con una franja amarilla y un casco con lentes azulados y transparentes junto con mascarillas de oxígeno azuladas. 

Algunos empezaron a sacar mangueras y a desenrollarlas, mientras que el resto enraba dentro de aquella casa en llamas para asegurarse de que no había nadie ahí dentro.

Después de algunos minutos, los hombres que habían entrado dijeron entre si
-No hay nadie aquí dentro- Se sentían aliviados, a pesar de que aún debían controlar el fuego.

De repente alguien de entre los bomberos escucho una pequeña señal de vida. Parecía el llanto de un bebe. Con un ademán hizo que sus compañeros se callaran.

-Todavía hay alguien- dijo en tono alarmado en cuanto ya no hubo ruido alguno, solo el sonido que producían las llamas creciendo poco a poco y quemando la casa
Todos voltearon a verlo, desconcertados.


-¿Te sientes bien?- le pregunto un compañero acercándose a él y tomándolo por los hombros.


-¡Estoy perfectamente!¡No necesito su ayuda! Pero estoy totalmente seguro que hay alguien ahí dentro- dijo soltándose del agarre y se alejó corriendo nuevamente hacia el interior de la casa, que ahora estaba casi completamente en ruinas. Esa era una trampa mortal.


-¡¡Espera!!- le gritaron sus compañeros, pero él no les hizo caso y continuo con su camino.

El hombre se fue adentrando poco a poco en la casa, guiado únicamente por los llantos de quien estuviera atrapado dentro. Pronto llegó a una habitación retirada del resto. El llanto, que se había empezado a convertir en quejidos por la falta de aire limpio, se escuchaba cada vez más y más fuerte.

-¿Hay alguien ahí?-pregunto el hombre muy preocupado

Entonces el llanto se empezó a convertir en gritos, al parecer provenientes de un bebé. El hombre cruzó las llamas que envolvían aquella habitación, arriesgando su vida y recibiendo algunas quemaduras. La habitación estaba totalmente destruida, había gran cantidad de cosas ya convertidas en cenizas y una gran viga había caído del techo. Se fue acercando lentamente y pudo divisar a alguien. Rápidamente fue a levantar la viga, lo cual le costó un poco de trabajo ya que era muy pesada, pero finalmente logró retirarla.


-¡Listo!-gritó emocionado.


En cuanto dejo la viga a un lado pudo ver de quién provenía el llanto. Era una hermosa bebé pelirroja, de unos dulces e inocentes ojos color verde. El hombre la recogió del suelo con sumo cuidado. La pequeña solo tenía una pequeña manta amarilla cubierta de cenizas, así que él se quitó la mascarilla que llevaba puesta y se la coloco a la bebé.

-No te preocupes pequeña, ya estas a salvo- le dijo en un tono muy paternal.

La bebé le dedicó una tierna sonrisa y sus bellos ojos centellearon , tornándose de un leve color violeta. El hombre se sorprendió, pero creyó que seguramente era un efecto producido al estar en medio de las llamas. La pequeña trató de tomar su dedo con su minúscula mano, pero al hacer esto la manta se desenvolvió un poco, lo que dejó al descubierto un precioso collar con una joya en forma de corazón negro y el centro rojo. El hombre le dio la vuelta y leyó la pequeña inscripción: Arcadia Hoffman 31-10-2999


-Ya estás a salvo, Arcadia Hoffman- le dijo
, dándose la vuelta, corrió fuera de la casa antes de que esta colapsara sobre ellos.



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